jueves, 10 de mayo de 2018



  Capítulo.- 11
  El casamiento.

  Al comenzar la ceremonia, las dos biblias eran portadas por dos porqueros psicólogos, quienes las depositaron, como libros sagrados que son, en sendos cojines y una vez que estuvieron depositadas sobre estos, Don Patrocinio y la gata veinteañera apoyaron al unísono las cuatro patas sobre las biblias y el chamán comenzó la ceremonia, en el momento en que este preguntaba a Don Patrocinio si quería por esposa a Doña Marta Barrado Pilato, Don Jeremías Pelotari gritó: Vivan los novios y todos, excepto Don Zacarías, volvimos la vista hacia este y gritamos: Vivan.
  Una vez terminada la ceremonia todos los trabajadores de “El Encinar” han pasado delante de la pareja de uno en uno y le han deseado los mejores parabienes en su nueva situación, acto seguido se ha puesto música de jotas aragonesas y todos han bailado y cantado con gran alegría.
  Don Zacarías se acercó a mí y me ordenó que llamase inmediatamente al mesón restaurante “El Taurino” y reservase todo el comedor para una cena de las que hacen época y además que llame a Don J. Nuevo y que mañana a primera hora mande por lo menos treinta porqueros psicólogos para cubrir en su trabajo a los titulares de dichas plazas, pues es costumbre que la fiesta en las bodas de gatos duren siete días, además debe enviarnos un equipo completo de cocineros para estos siete días.
  Una vez que todos estuvieron cansados de bailar Don Zacarías ha traído con la ayuda del rabillador y otros miembros de La Banda de los Festines una jaula llena de ratones coloraos y los ha soltado, desatándose con ello unas carreras impresionantes, todo ello a pesar del cansancio acumulado; hasta Don Patrocinio y Doña Marta se apuntaron a estas. Todos cazaron los que quisieron, Don Patrocinio y Doña Marta se hicieron con no menos de una docena de ellos, pero con el pensamiento puesto en la cena que les esperaba, todos los ratones fueron indultados y devueltos a la jaula y esta devuelta a la nave donde Don Zacarías los cría.
  Todos nos hemos dirigido al mesón restaurante a cenar, no sin antes guardar la cámara de vídeo en una de las cajas fuertes como medida de seguridad. En el momento en que la estábamos guardando Don Zacarías me ha comentado que posiblemente la boda no tenga validez legal alguna, pero antes hay que repasar el vídeo con detenimiento para poder hacer semejante afirmación. Me parece que esta noche a Doña Marta terminan de calzarla como es debido y posiblemente la pequeña inflamación que tenía en una de sus patas traseras se le pase a la tripa y entonces es cuando va a quedar completamente curada y de forma definitiva de las pequeñas inflamaciones.
  Durante la cena Don Patrocinio ha tirado la casa por la ventana, como vulgarmente se dice, se han servido todo tipo de mariscos y carnes y el vino como no podía ser menos en una ocasión como esta ha sido servido a discreción y para colmo se ha servido “Château Petrus”, todo él grandes reservas. Vino catalogado como el mejor del mundo y que se extrae de la uva pomerol en la región francesa de Bourdeaux y más concretamente en la zona de Libournais.
  La fiesta duró hasta altas horas de la madrugada y todos llegamos a El Encinar sujetándonos unos a otros.
  Si Doña Marta chilló esa noche y cuantas veces, yo al menos no me he enterado y creo que los demás tampoco, bastante teníamos con dormir “la mona”.






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