jueves, 10 de mayo de 2018

   Capítulo.- 10
   Don Zacarías y el Bitcoin

  Varios días hace que llegó Don Patrocinio con la veinteañera y hasta esta mañana no se han dejado ver el pelo, han salido a dar un paseo, arrimados el uno con la otra como dos tortolitos.
  A la vuelta del paseo, Don Patrocinio me ha preguntado por Don Zacarías y le he contestado que junto con el gran Akila está en la sala de video conferencias controlando a través de internet la cotización del Bitcoin en tiempo real, pues compró hace unos días doscientos mil Bitcoin a razón de cien euros por Bitcoin y está buscando el momento oportuno en el que pueda venderlos con grandes beneficios, hoy se cotizan a quinientos euros cada Bitcoin, pero no se decide a venderlos por miedo a perder dinero, pues de un día para otro la cotización sube en algunos momentos hasta seiscientos euros por Bitcoin.
  Vamos a verlo -dijo Don Patrocinio- y en el momento en que entrábamos en la sala de video conferencias Don Patrocinio y el gran Akila descorchaban una botella de Don Pérignon para brindar por el éxito obtenido en la venta de los Bitcoin.
  Al vernos llegar han empezado a brincar como locos poseídos y a contarnos la gran fortuna que la empresa había obtenido en la venta de la nueva moneda virtual, habían vendido los Bitcoin a seiscientos euros después de descontar la comisión que la empresa estadounidense les había cobrado por la operación.
  La bronca monumental que Don Patrocinio le ha soltado a Don Zacarías por jugarse una parte del dinero negro que en Suiza tienen ha sido de las que hacen época, le ha advertido que jamás en la vida se juegue el dinero en operaciones de semejante tipo, pues lo mismo que ha ganado podía haber perdido, pero cuando le ha comentado que han sextuplicado el dinero, hasta Don Patrocinio ha pedido champagne para celebrarlo, en un momento se ha calmado con tres copas de él y una vez que los ánimos se han calmado ha ordenado a Don Zacarías que consiga inmediatamente un par de ejemplares de la Biblia en verso, pues la gata veinteañera siente los primeros síntomas de un nuevo celo y antes de montarla quieren jurarse fidelidad eterna en santo matrimonio, no quiero hijos bastardos, pues en este país o lo que queda de él, con los bastardos de los políticos ya nos sobran.
  El medio escribano tiene dos de las citadas Biblias -dijo Don Zacarías- que nos las preste por esta vez y ya compraremos más adelante unas.
  No presto nada -contesté yo- y le conté a Don Patrocinio todo lo ocurrido con ellas, prefiero regalárselas para una situación tan excepcional como esta y todo en señal de la amistad que nos une.
  Echó mano Don Patrocinio a su cartera y sacó de ella dos mil euros y dijo que algo tienes que ganar en los negocios, aunque sean de libros y es que además quiero conservarlas como recuerdo.
  Porfié por regalárselas, pero no hubo forma de que aceptara, me dirigí a mi despacho y en menos de dos minutos ya estaban en poder del nuevo propietario.
  Con ella se dirigió donde la veinteañera había permanecido esperando y dándose la vuelta antes de llegar donde la gata permanecía esperándole nos dijo que en el menor tiempo posible estuviésemos todos reunidos delante de La Casona, pues de hoy no pasaba sin desposarla.
  En menos de una hora todos los trabajadores de El Encinar estábamos delante de La Casona y al momento aparecieron Don Patrocinio y la gata veinteañera adecuadamente vestidos, Don Patrocinio portaba un traje ajustadísimo de confecciones Gürtel, donde se lo habían hecho a medida por mediación del Sr. Camps cuando ocupaba la Presidencia de la Comunidad Valenciana, marcando paquete a más no poder, iban precedidos por el Chamán que era el encargado de oficiar la ceremonia.
  Don Zacarías se acercó a mí con su cámara de fotos y otra de video de alta fidelidad y -me dijo- te aseguro que no sabía nada del paquete que porta Don Patrocinio, esta veinteañera nos da una noche con sus chillidos, que la noche de la caza de los gamusinos se va a quedar en nada.
  Quiero -dije- que durante la ceremonia y en el momento del juramento de fidelidad, obtenga las mejores imágenes de las cuatro patas de Don Patrocinio sobre la biblia, en primer plano, pero nada de fotos, todo ello con la cámara de video, así es que póngase en sitio destacado para poder obtenerlas y ya las veremos con detenimiento, todo esto hágalo con la debida reserva y a ello se encaminó, ocupando el mejor lugar de la primera fila de las formadas por los asistentes a la ceremonia, no sin antes  decirme que Don Patrocinio me rogaba que inmediatamente, es decir, que al terminar la ceremonia preparase las capitulaciones matrimoniales, que consistirían fundamentalmente en dos, la primera que en el matrimonio habría separación de bienes y la segunda es que las camadas de cachorrillos serían alimentadas única y exclusivamente por la gata veinteañera, como es costumbre entre los gatos. Estas actas fueron firmadas por Don Patrocinio y Doña Marta al terminar la ceremonia.

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